| Inspiración sacada de la vida misma |
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viernes, 23 de mayo de 2003 El Nuevo Día / Vida y Estilo Por: Jaime Torres Torres Escribe sus letras en cartones de cigarrillos y tararea sus melodías en una pequeña grabadora de casetes. Desde la esquina de Chelo, el compositor Gino Meléndez ausculta los dramas humanos que imparten aliento a sus canciones. Se sienta tranquilo y, acariciado por la brisa marina de Luquillo, recoge con singular agudeza e imaginación las vivencias del pueblo. Los transeúntes lo saludan; algunos le ordenan décimas o poemas para sus padres. Gino, quien cantó con La Panamericana y la agrupación Truco & Zaperoko, es un joven autor que sigue los pasos de Tite Curet, Johnny Ortiz, Justi Barretto y otros cronistas de la salsa tradicional. "Sigo esa línea porque es la que me identifica", dijo a El Nuevo Día. En la esquina, localizada a pasos de la plaza de recreo de Luquillo, ha compuesto canciones como Me conocen, no saben quién soy (la escribió a la medida de Rubén Blades), Gracias salsero (para El Gran Combo), Porque hoy (Tito Rojas), A Tite Curet Alonso (Andy Montañez), 50 años (Sonora Ponceña) y Todavía no (inspirada en Celia Cruz). "Si pensaban que mi luz se apagaba y el brillo que habita en mi voz se disipó. Les recuerdo: son los expertos y fallan. No es en cama que a mi fin llego yo". Las líricas de Gino Meléndez frecuentemente versan sobre situaciones familiares. Sus protagonistas son niños, mujeres y jóvenes. La música es el medio que utiliza para expresar sus sentimientos. La canción es un reflejo de las experiencias de su niñez y adolescencia, como el divorcio que lo distanció de su más entrañable amor: su hijo Jonathan. Desde entonces, Gino libra duras batallas contra la nostalgia y la melancolía. La salsa es la cura de su depresión. "No es correcta la percepción que se tiene de que no me interesa la vida para nada", aclara el compositor que a veces deambula por las calles de Luquillo. Según confesó, deambula porque sólo vive de la música y sus ingresos son pocos porque nadie le graba sus canciones. "He repartidos casetes de mis canciones en diferentes compañías de discos. Pero no me llaman. He sentido que no hay oportunidades. No se toman el tiempo de escucharlas", señala Gino, quien ha compuesto alrededor de 300 selecciones. Ocasionalmente, descubre que el concepto y las melodías de los temas que ha compartido con músicos y productores de la salsa han sido plagiados. "Ya no me sorprende encontrar discos con temas que se parecen a los míos. Mis canciones se las canto a todo el mundo. Y hay números que muchas personas relacionan conmigo". Por eso tuvo que iniciar los trámites para la creación y registro de su compañía G & J, iniciales de su nombre y el de su hijo Jonathan. En el próximo disco de Truco & Zaperoko aparecerá su canción "Me fascina" y en lo nuevo de Rafú Warner las guarachas "A mis amigos" y "La necesito". Gino Meléndez, de 35 años, es el intérprete de la versión de "El cuarto de Tula" que Truco & Zaperoko popularizó en Europa. "Yo sólo quiero que me den una oportunidad", reiteró. Mientras, aguarda impaciente en la esquina de Chelo por voces y orquestas para sus canciones al tiempo que observa la vida pasar. "Es la vida un estudio que no termina. No hay grado otorgado y menos firmas que validen que has pasado la gran prueba. No hay humano que diga quien pasa o quien se queda". |